Jacob Lopez para Mixdeportivo.
Santo Domingo Tehuantepec, Oaxaca – 23 de mayo de 2026
El majestuoso estadio Arcadio Palacios tenía la mesa puesta, los manteles largos y la champaña en el hielo para entregarle la corona de campeonas a las Novatas de Tehuantepec en el cuarto juego de la serie de playoffs. Sin embargo, nadie le avisó a las felinas de Mixtequilla que debían servir de víctimas, y estas hambrientas Panteras saltaron al terreno a devorarse el manjar temprano.
Viendo que la soga ya les apretaba el cuello, el mánager Rubén "El Mareño" Sampe se puso el Overol de estratega: sacudió el orden al bate, tiró las cartas sobre la mesa y le confió la pelota a los lanzamientos de Virgen Vásquez. Con la filosofía de que "el que nada tiene, nada pierde", Mixtequilla activó el modo agresivo desde la mismísima primera entrada, timbrando tres carreras tempraneras a la cuenta de la abridora local, Karla Tenorio.
Para colmo de las Novatas, las Panteras se pusieron místicas y se agarraron de los números cabalísticos: tres rayitas más en la tercera, dos en la quinta y una en la sexta. ¡Zarpazos en la primera, tercera y quinta! Una combinación matemática que dejó mareada a la defensiva tehuana.
Por su parte, las Novatas llegaron al juego con el despertador retrasado. Reaccionaron en la tercera con dos anotaciones y, en la cuarta, armaron un rally de cinco carreras cortesía de "Doña Inés"... sí, la ine-ficacia del jardinero izquierdo y la antesala de Mixtequilla, que andaban regalando bases y pifias.
Pero la alegría local fue un espejismo. Si en el tercer juego las Novatas batearon para un espectacular .375 colectivo, ayer la pólvora se les humedeció y cayeron a un raquítico .275. Aunque Tehuantepec también sacudió su alineación buscando el milagro, la confianza les jugó en contra: cometieron 5 dolorosos errores contra solo 2 de las Panteras. Las mixtecas, que no son nada tontas, aprovecharon cada parpadeo para marcar la diferencia desde la mitad del encuentro. Cuando las Novatas quisieron reaccionar, dejaron los senderos repletos de corredoras, poniendo la bola —y el alma— directamente en el guante salvador de Nilda Ambrosio.
El ambiente en el Arcadio Palacios era un verdadero hervidero: calor de infierno, lleno hasta las lámparas y una tremenda algarabía. Lamentablemente para la porra local, los tehuanos se quedaron vestiditos y alborotados, con las ganas del festejo atoradas en la garganta. La mismísima Madrina del campeonato llegó con los cacahuates listos en la bolsa para la botana del triunfo, pero le dijeron: "Siente, señora, que todavía falta". Eso sí, la madrina no perdió el viaje y aprovechó el viaje para tomarse las fotos del recuerdo con las bellas y combativas deportistas en el diamante.
La fiesta de campeonato tendrá que esperar porque esta novela todavía tiene capítulos por escribir. De estas situaciones de vida o muerte, el "Mareño" Sampe sabe un camión y medio; sabe cómo jugarlas y cómo enfriar los ánimos rivales. El juego cinco en Mixtequilla será de alarido, confirmando lo que ya decíamos en la entrega anterior: en este bendito juego de pelota, lo único escrito es el cartel con la fecha y la hora.
Anotación final para las de casa: si las Novatas de verdad quieren ir a presumir el trofeo y bailar con orgullo en la Vela Sandunga, van a tener que amarrarse la nagua bien puesta en el próximo juego. De lo contrario, terminarán llorando su derrota y yendo a bailar, pero hasta la octava de la Guelaguetza en el Lunes del Cerro.
¡Que se venga el quinto de la serie!
Nos vemos el próximo sábado, claro si Dios quiere.