Por: Jacob López. Una colaboración para Mixdeportivo
Santo Domingo Tehuantepec, Oax. 28 de junio de 2026.
¡Qué fin de semana, señoras y señores! Si usted pensaba que el calor del Istmo era insoportable, es porque no estuvo en ninguno de los diamantes de la Liga Binniza, el torneo impulsado por el Gobierno del Estado que tiene a toda la región con el alma en un hilo y la adrenalina a mil por hora. Hubo de todo: tablazos de cuatro esquinas, uniformes improvisados, berrinches de oficina y, sobre todo, ¡mucho pero mucho béisbol!
La fiesta beisbolera rompió hostilidades el sábado. Las selecciones de Ixtepec, Salina Cruz y Santa María Mixtequilla se vistieron de manteles largos para recibir a la fanaticada. La cita fue convocada a las 13:00 horas —la famosa e imbatible "hora del amigo" (o de la sed de la mala)—. La afición, puntualísima como siempre que se trata de pelota y convivencia, abarrotó las gradas para dejar la garganta apoyando a sus colores.
Los míticos escenarios del Brena Torres, el campo Rojitas y el Reynel Márquez lucieron imponentes. No faltó el clásico desfile de los "jefes políticos" municipales para el acto inaugural, quienes se tomaron la foto oficial entregando bates y pelotas (imágenes que inundaron las redes sociales más rápido que un jonrón de línea). Pero pasada la política, ¡vino lo bueno!
Resultados del primero de la serie:
Tehuantepec le abolló la corona a Ixtepec ganando 6 a 3.
Ixtaltepec no tuvo piedad de Mixtequilla y les acomodó un doloroso 5 a 1.
El Espinal sudó la gota gorda pero se impuso 4 a 3 ante el puerto de Salina Cruz.
En esta jornada sabatina hubo joyitas para el recuerdo: un panorámico cuadrangular en el Brena Torres cortesía del encendido Héctor Medina; dos metrallazos de hit de Drek Tamariz y, la jugada del día, un toque de sorpresa magistral de Jasiel Fuentevilla que rompió un tremendo duelo de pitcheo entre el espinaleño Manuel Cueto y el porteño José "El Bronco" Becerra. ¡De antología!
El domingo la cosa se puso seria con doble cartelera de siete entradas. Aquí ya no se venía a jugar; se venía a sobrevivir.
En el Estadio Juan B. Toledo, la novena de El Espinal sacó la casta y eliminó definitivamente a Salina Cruz con una pizarra de 8 carreras contra 6. Mientras tanto, Ixtaltepec le repitió la dosis a Mixtequilla dejándolos fuera del torneo al son de 8 contra 2.
Por su parte, el campo rojo Arcadio Pacios fue el coloso donde los Tehuanos recibieron a los Jeromeños. En un juego de toma y daca donde las pelotas volaban, Tehuantepec sacó las garras y se impuso con un electrizante 10 a 7. El pitcher ganador Arturo López “Cañoncito”.
Los sobrevivientes que avanzan a la siguiente fase: 👉 El Espinal, Ixtaltepec, Juchitán y Tehuantepec. ¡La mesa está servida! Ahora solo falta que la organización defina el sorteo para ver quién se mide contra quién.
Este torneo está funcionando como una radiografía del béisbol local. Hay mucha calidad, es verdad, pero también se nota que la experiencia manda: vemos a muchos veteranos con colmillo retorcido y a muy pocos jóvenes relevando la estafeta.
Sin embargo, mención honorífica merece la selección de El Espinal. En ese bendito municipio no sembrarán sorgo ni sembrarán caña... ¡pero qué bárbaros para cosechar peloteros de primera y mujeres guapas! Un aplauso para ellos.
Claro, no hay fiesta perfecta sin su arrocito negro. La directiva de Salina Cruz metió una protesta contra un joven jugador de 16 años de la escuadra rival.. Al muy puro estilo tehuano, emitieron un comunicado para justificarse y "quedar bien" con su afición.
La realidad es cruda: a veces los representantes van a las asambleas a calentar la silla; ni se informan de los reglamentos, ni informan a sus equipos. Por eso se aplaude que las reglas internas exigen que cualquier protesta vaya acompañada de una penalización económica elevada. ¡Que duela el bolsillo! Así se evitan los lloriqueos antideportivos en las asambleas. El juego se gana y se pierde en el terreno de juego; en el dugout se reflexiona. Los manifiestos déjenlos a los políticos que buscan justificar cómo el dinero público pasa a su cuenta personal. ¡Aquí venimos a jugar béisbol!
El toque cómico e indignante de la jornada se lo llevó la selección de Tehuantepec. Resulta que saltaron al campo vistiendo una franela estilo Tutti Frutti... ¡porque no les entregaron los uniformes a tiempo! Sí, se repitió la misma triste historia organizativa de la reina de la Vela Sandunga.
Pero como los peloteros tehuanos tienen más vergüenza que sus gobernantes, ahí estuvieron puntuales, sudando la camiseta (la que hubiera) bajo el mando estratégico de Ronnie Altamirano y Rodrigo Rodríguez. Curioso verlo en la primera base, pero ahora en la zona de coacheo, impulsando a los suyos. ¿Y las autoridades municipales? Bien, gracias. Ni un aplauso, ni una publicación de Facebook, ni una felicitación pública para su selección ganadora hasta esta hora.
En fin, la pelota sigue rodando. El próximo fin de semana tendremos otra historia que escribir en el diamante... Claro, si Dios quiere y los uniformes llegan. ¡Play ball